Seminario virtual: Formas del placer, una aproximación filosófica sobre las drogas.

A cargo del Dr. Lucas Diel

CUPOS LIMITADOS (90 INSCRIPTOS)

Síntesis del seminario:

Duración: 3 módulos/3 meses (Oct-Nov-Dic)
Destinado a: Estudiantes y Profesionales de las Cs. Sociales y Humanidades
Requisitos: Fotocopia de Título universitario, terciario o secundario o constancia de título en trámite y Fotocopia de DNI
Modalidad: Educación mediada por la virtualidad (EVEA).
Inversión mensual: $500 (quinientos pesos) – no se abona inscripción – (Descuento del 20% para egresados y estudiantes de la Institución)

Fechas de encuentros:

Primer módulo: sábado 10 de octubre.

Segundo módulo: sábado 7 de noviembre.

Tercer módulo: sábado 5 de diciembre.

Duración de los encuentros: 3h reloj.

Horario: 17 a 20 h

Atención: Clases por Zoom (de asistencia obligatoria); bibliografía digitalizada; consultas al docente vía foro. Una evaluación al final (opcional).
SE OTORGAN CERTIFICACIÓN DE ASISTENCIA Y DE APROBACIÓN EN CASO DE ACCEDER A LA EVALUACIÓN FINAL. 

Pre inscripción: https://forms.gle/4jyGz6iEaLAQnugN6
Aclaración: La inscripción finaliza al enviar escaneados la documentación requerida y el comprobante del deposito bancario a: virtualuegp157@gmail.com

Descripción General:

A partir de la teoría filosófica del deseo insaciable, presentada por Giulia Sissa en El placer y el mal. Filosofía de la droga, este seminario propone desandar las ideas sobre temas relacionados sobre el deseo, la toxicomanía, el placer y la dependencia desde fuentes filosóficas antiguas y medievales pero relacionándolas con testimonios autobiográficos de literatos como Thomas De Quincey o William Burroughs. Por un lado, esta relación sigue en primer término los parámetros metodológicos de la propia autora mencionada al inicio; por otro lado, pretende desarrollarse con fines tendientes a lo práctico: aportar una ética del deseo que estimule formas de vida que exploten el máximo de su potencial, evitando el consumo tóxico.

Enmarcaremos el tema de la toxicomanía desde un sentido amplio, entendiendo a las drogas desde el primigenio significado de pharmacón, que para los griegos podía curar o envenenar. Para entender la ambivalencia de la sustancia es preciso contextualizarla en un ser humano que la elige por innumerables motivos. Pero los motivos no siempre se determinan racionalmente, sino que nacen de partes del alma –para hablar en términos platónicos– que quieren ser satisfechas, llenadas o completadas. Sumado a eso, el descubrimiento de la voluntad, a partir de los primeros siglos de la era cristiana, como aquel lugar del ser que no es el pensamiento ni tampoco los impulsos, complejizó el entendimiento sobre las conductas adictivas.

En este marco, la pregunta fundamental no pasa por si el ser humano consume o no consume, sino qué consume, cuánto, cómo, por qué, con qué regularidad, para qué, con quién, entre otras. Antes de considerar tratamientos o “curas” es preciso una comprensión lo más abarcadora posible del fenómeno, es por ello que una filosofía de las drogas se instala en los problemas prácticos de la prevención y de la desintoxicación, pero buscándole un fundamento ético que guíe una vida auténtica y digna de ser vivida; no porque busque adaptarse a una normativa o a algún imperativo, sino porque atiende a que cada tipo especial de ser humano sienta plenitud vital y se interrogue en cada momento sobre el sentido de esa plenitud. La filosofía, en este sentido, ofrece una vía del placer intelectual que supone la permanencia del placer, ante la insaciabilidad del deseo. Abogamos por la ampliación permanente y la actualización en los estudios sobre esta temática, por eso abogamos por pensar en una terapéutica lo más abarcadora posible en lo que respecta a los prismas desde donde se aborde la salud. La filosofía se constituye así en un plano más del saber que brinda herramientas teóricas –siempre pensando en las circunstancias prácticas– para pensar la salud de los cuerpos. A su vez, es preciso distinguir tipos de salud y tipos de cuerpos, por lo cual la idea de trabajar con sentidos universales de lo que es el bienestar o el buen vivir terminan siendo obsoletos al momento de construir herramientas útiles para los individuos que desean no acabarse en consumos tóxicos. La toxicomanía, además de ser abordada por la “madre de todas las ciencias”, al decir de Nietzsche por la psicología, pero siempre en diálogo con otros saberes como la filosofía, la medicina, la sociología, la antropología y la literatura. Este tipo de abordaje multidisciplinario es más fructífero al momento de teorizar cuestiones, procesos, donde está implicada la voluntad humana, su psiquis, su relación con otras especies y su anclaje socio-histórico; en este último aspecto es preciso contextualizar cualquier vivencia toxicómana atendiendo a los estigmas sociales de clase al momento de juzgar y atender experiencias de consumo.

Objetivos del seminario

  • Ampliar la noción de placer como un modo de ofrecer herramientas terapéuticas para paliar consumos tóxicos.
  • Comprender, a partir de ensayos literarios y filosóficos, el complejo universo de la toxicomanía.
  • Analizar los alcances del placer enmarcado en una teoría del deseo.

 

Contenidos teóricos

Módulo 1: Entre Burroughs y Platón: hacia una teoría de la insaciabilidad del deseo. El placer como forma de vida. La asociación placer/mal. La metáfora del vacío como representación del deseo. El alma apetitiva. El orden de lo incurable del deseo. El tránsito entre el querer y el consumar.

Módulo 2: La introducción paradigmática de la voluntad en la filosofía. Entre Tertuliano y San Agustín: el caso del cristianismo primitivo en cuestiones de deseo. La descalificación ontológica del deseo en el marco de los conceptos tentación y pecado. En búsqueda de la gloria eterna, la castidad como salida mundana.

Módulo 3: La respuesta psicoanalítica: la inquietud del deseo frente a la tiranía de los placeres. Consideraciones de Freud sobre la cocaína. La negatividad del placer y la concepción anestésica del goce.

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